La semana pasada se publicó una vulnerabilidad grave en el kernel de Linux, Copy.fail, que afecta a todas las distribuciones más utilizadas. Ya está parcheado, así que no olvides actualizar todos tus Linux.
El exploit consigue root aprovechándose de la caché de página del kernel y una optimización relacionada con la api criptográfica. Básicamente se carga un fichero en memoria con setuid-root, /usr/sbin/su, se modifica la caché inyectando el código malicioso, y después se ejecuta /usr/sbin/su. El kernel no invalida la caché correctamente, así que ejecuta el código malicioso inyectado con los permisos del ejecutable.
El bug no tiene pinta de ser algo intencionado, se produce por cambios no relacionados que en combinación producen el problema. Una optimización para reutilizar datos ya cargados en memoria, que se supone que no cambian, pero otra API distinta permite modificar esos datos y ahí tenemos el problema de caché.