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He cambiado Ubuntu a ElementaryOS tras 14 años, breve reflexión e impresiones

Esta es la típica conversación que he tenido con amigos, familiares y conocidos estos días. El otro día pensé, ¿por qué no lo escribo en el blog? Y justo eso voy a hacer. Os voy a contar, por qué tras tantos años usando Ubuntu en sus decenas de versiones y en varios sabores (Xubuntu y Lubuntu) llevo ya más de una semana con ElementaryOS y por qué creo que me voy a quedar aquí un buen tiempo.

Antes de nada… por qué empecé a buscar una alternativa a Ubuntu

La verdad que siempre he sido fiel a Ubuntu. Veía gente que se pasaba a Linux Mint, a Fedora, gente que no le gustaba Unity… yo siempre me mantenía fiel y pensaba que el camino era ese: Ubuntu, o Xubuntu o Lubuntu si el PC no llegaba ni a mover en condiciones Xubuntu. Como buen fanboy de Ubuntu, cada 6 meses, actualizaba. Daba igual si era LTS o no. Yo actualizaba.

Ahí empezaron los problemas. La verdad es que por lo general, si veía problemas tras actualizar desde el propio sistema, procedía a crear un USB arrancable y hacer una instalación nueva. Eso me pasó en Ubuntu 18.10. Actualicé desde dentro. Reinicié. No me gustó cómo iba y procedí a tirar con un USB bootable para hacer una instalación limpia.

Sin embargo, tampoco me gustaba cómo iba… por daros un ejemplo: escribir en Gmail era horriblemente lento.

El problema

Tras leer bastante, llegué a la conclusión de que el problema era de la gráfica. Mi equipo tiene una gráfica Intel integrada bastante mediocre y otra aparte ATI, de alto rendimiento. Como en cualquier sistema con gráfica híbrida, si la “integrada de bajo consumo” no era suficiente, la ATI funcionaba. En este caso, esto no era así o al menos no funcionaba bien.

Probé a meter los drivers libres de ATI y nada. Probé a instalar el driver propietario. La versión de Xserver no era compatible con la versión del driver. Así que nada, tenía un problema y no tenía solución. Parece que Gnome Shell en Ubuntu 18.10 tira lo suficiente del tema gráfico como para no poder trabajar bien con una tarjeta Intel integrada de bajo rendimiento.

Solución: cambiar de distribución

Así que nada, la solución era cambiar de distribución. Quizás lo más lógico, como buen fanboy de Ubuntu hubiera sido tirar por Xubuntu 18.10. Pero claro, este equipo no es el más moderno que tengo, pero aunque tenga 3 o 4 años tiene 8GB de RAM, gráfica híbrida y un I7 (aunque no sea de la serie última la verdad que funciona bastante bien). Para mí siempre Xubuntu y Lubuntu han sido sabores para equipos de bajo rendimiento. Sé que no tiene por qué ser así, pero para mí lo era por cómo yo había ido eligiendo distribuciones y sabores.

Me puse a buscar alternativas y hacía ya tiempo que había visto Elementary OS. Desde fuera me gustaba por su aspecto, por su ligereza, porque su instalador era ubiquity el mismo que el de Ubuntu, los repositorios eran de Ubuntu y estaba basada en Ubuntu. Así que nada, preparé el USB y listo.

Sensaciones positivas

Tras una semana trabajando con ella os comento qué me gusta y qué no me gusta (o qué me ha resultado extraño al menos). Empezamos por lo que me gusta:

  • Es una distribución rápida para arrancar, más aún si tienes un disco de estado sólido.
  • Es muy estética.
  • Todo es inmediato, la sensación de inmediatez al escribir, al abrir cualquier cosa… muy poco lag.
  • Todas las apps que uso puedo instalarlas sin problema.
  • El problema que tenía ya no existe.
  • La barra lateral ya no la tengo (la de Unity y Gnome Shell) parece una tontería pero ahora veo las webs y demás apps a ancho completo sin tener que hacer nada raro.
  • El dock es útil, no ocupa apenas espacio y me parece una solución buena para apps en ejecución y para aplicaciones favoritas.
  • Puedo ejecutar Synaptic o GParted como sudo sin tener problemas a veces para que se vea en el modo gráfico.

Sensaciones raras o negativas

Sigamos:

  • Sigo teniendo el mismo problema de la gráficas híbridas, pero ya no me afecta. Para mi uso normal, todo va rápido. Aunque sé que para jugar a algún juego tendría que intentar resolverlo.
  • El botón de cerrar vuelve a estar a la izquierda (como lo estuvo en muchas versiones de Ubuntu).
  • No hay escritorio, es decir, no podemos usar el escritorio como un recipiente de carpetas y ficheros. Te obliga a organizarte mejor esa parte.
  • Pude instalar Dropbox pero para hacer que apareciera arriba el icono me costó algo más. Ya no estaba acostumbrado en Linux a tener que rebuscar para tareas que consideraba “básicas” como poner Dropbox. Aún así, el icono no muestra menú.

Como veis el balance es bastante bueno, así que sí, seguiré usando Elementary OS por ahora. Os animo a todos a probarla. Esta es la magia de Linux sentirse libre para sin cambiar la excelente base, tener muchas formas de probarla.

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