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De la época de Wine a la del navegador

Hace no tantos años, los que usamos Linux, sea cual fuera nuestra distribución; y a la vez eramos algo o muy jugones, teníamos un pequeño gran problema, era complicado jugar. Y bueno, es verdad que había juegos libres decentes y entretenidos como Super Tux, o como FreeCiv; por poner dos nombres, pero había otros mucho que sólo estaban disponibles para Windows.

Este mismo problema lo tenían también los “amigos” del sistema operativo de la manzana. Por daros un par de nombres míticos de juegos que además se jugaban con amigos: Counter Strike (y todas sus variaciones) y Age Of Empires II, el famoso juego de estrategia de Microsoft. ¿Cuál era la solución a todo esto? Pues básicamente había varias.

Desde tener una instalación dual y arrancar Windows cuando hacía falta, a tener una máquina virtual, pasando por usar Wine o alguna alternativa mejorada al mismo. Lo de la instalación dual digamos que estaba bien pero era algo pesado. Era buena opción para asegurar máxima compatibilidad y encima no requerir de un gran equipo. El tema de la máquina virtual era problemático. La tecnología de virtualización, tanto a nivel de software como hardware, no era tan avanzada como ahora, y los equipos eran bastante menos veloces que lo son hoy en día con los discos SSD, los muchos gigas de memoria RAM y las CPU con múltiples núcleos y tecnologías.

Luego estaba la opción de Wine. Era una cosa intermedia, digamos que sobre nuestro propio Linux teníamos la opción de instalar y ejecutar aplicaciones para Windows sin “virtualizarlas”. Esto permitía entre otras cosas ejecutar aplicaciones como los juegos. Se ganaba rendimiento respecto a la virtualización y se ganaba comodidad respecto a disponer de un doble arranque.

Pero claro, no era tan bonito como parecía. Al final ejecutabas el juego, el instalador, y si no había un problema con DirectX lo había con las conexiones a red o el sonido una vez estabas jugando. Salieron alternativas para evitar estos problemas como Play On Linux y otras de pago que ahora no recuerdo el nombre. A la vez que se resolvían problemas en unos juegos, aparecían problemas en otros.

Pasó el tiempo e incluso algunas compañías empezaron a sacar sus juegos con versiones nativas para Linux. Eso sinceramente fue un gran paso adelante.

Pero a lo que iba. Llegamos a la época del HTML 5. La época que hizo que tecnologías como CSS3 y sobre todo JavaScript pasaran de ser un mero complemento a las bases para hacer grandes desarrollos. Y entre esos desarrollos, esas aplicaciones que ahora se ejecutaban en navegador (e incluso en escritorio), estaban los juegos. Y hoy en día, no es complicado ver juegos que se ejecutan en navegador lo mismo en Windows, en Linux, en Mac; e incluso en Android.

Y la mayor parte de ellos encima sin coste. Puedes disfrutar de videoJuegos gratis en línea en multitud de sitios y despreocuparte de todo lo que te preocupabas antes: sonido, gráficos, red, todo funciona y sin tener que pasar horas configurando y preparando tu pequeño rato de ocio.

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